Cantor que opacas las voces del mundo con tus suspiros contados.,
esas nostalgias aplanando la crueldad del torbellino que marea.
Un bandoneon que ruega de placer,
Un letargo de soledad empapando la tristeza.
Le hieren las notas casuales de la dama blanca,
Le resuena la juventud detras de la barra de aquel bar,
Se empañan los vidrios de sus ojos.
Recuerda a su amor otoñal entre las sabanas.
Se levanta de la muerte a bailar un tango,
En los tarugos de madera posa sus charoles blancos.
Su galera le anuda la garganta.
Mientras se le hace ronco el cantar.
Mientras la balada para un loco, le toma la mano al perfume de mujer, se recuesta en las nostalgias, deja todo por una cabeza y mi buenos aires querido se aferra a tus sueños...

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